Hard times for a lone whistler

Thoughts, views and events in the life of a lone Whistler.

viernes, marzo 31, 2006

Decisiones

Siempre he sido muy dependiente. La opinión de los demás me ha afectado siempre demasiado, aunque a menudo fuese tan sólo para hacer precisamente lo contrario que la mayoría, que no deja de ser una forma de dependencia. Siempre he estado buscando respuestas filosóficas a todo, una categorización absoluta del bien y el mal, hasta el punto de rallarme demasiado.

He pasado por distintas tendencias filosófico/políticas, para acabar siempre con la sensación de que algo fallaba, siempre ha habido algo que no acababa de encajar: cristianismo, escepticismo, anarquismo, budismo... (esto me está recordando a una peli canadiense, ahora mismo no recuerdo... sí que lo recuerdo: Las invasiones bárbaras).

A la que más afín me siento ahora, aunque sólo sea por proximidad temporal, es al budismo, aunque incluso ahí he tenido la sensación de que había cosas que fallaban. Lo curioso es que el propio Buddha proclama su enseñanza con un enfoque científico: rechaza el dogma, no te llames a ti mismo "budista", comprueba tú mismo lo que es verdad. Creo que es lo que pasa con todas las religiones, la organización y el dogmatismo acaban pervirtiéndolas, a todas.

Hace poco una persona me enseñó a no ser tan compulsivo y considerar todas las opciones antes de actuar. Me planteo, para un momento dado, todas las opciones posibles, me imagino a mí mismo en cada una de las alternativas, digo las cosas positivas y negativas de cada una, y escojo. El tomarme ese momento de reflexión me ha ayudado a ver que no existe ningún principio supremo, ningún criterio absoluto que catalogue las acciones en buenas o malas.

Todo es una decisión mía.

Proyectos

Con mi nuevo plan de vida, casi no tengo tiempo para escribir en el blog. Además, siempre me pasa que cuanto mejor me van las cosas menos escribo, en general.

He decidido aprovechar mejor mi tiempo, y creo que eso crea adicción. Una vez que empiezas a organizarte y planear cosas, ya no puedes volver a la desidia y estar una tarde entera sin saber qué hacer. Pero bueno, le asignaré un huequecín al blog en mi agenda :D Claro que, ahora que los días son larguitos y empieza el buen tiempo (y sorprendemente, no me ha llegado la alergia todavía), como que no apetece mucho quedarse en casa enganchao al internés. ¿Habrá en Madrí algún sitio público con wi-fi? Habrá que investigar.

En las últimas semanas he ido a ver la emisión de Radio 3 en directo, con algunos conciertos chulos, he ido a ver a Faemino y Cansado a la Galileo y me he movido también bastante en lo laboral. Ya pondré fotos de Radio 3 y Faemino y Cansado.

sábado, marzo 04, 2006

Cita de Quino

Como dijo el gran Quino a través de una de sus viñetas:

Odio que me digan que no puedo hacer lo que ya sé que no puedo hacer.

Es algo que, personalmente me sulfura, y aún más:

Odio que me digan que haga lo que ya sé que tengo que hacer.

Tarde de sábado

Me gusta lo que veo desde mi ventana. Después de una jupa de agua y un viento que me despertó por la mañana haciendo que incluso la puerta de mi habitación tamblara, ha salido el sol y esta ciudad se viste de oro, como a mí me gusta.

Antes de que construyeran el edificio de enfrente veía la carretera hasta que se perdía en el horizonte. Aún así sigo teniendo buena vista.

Anoche fue una buena noche, de esas en las que piensas que sales, te tomas una fanta y te subes prontito a casa, y luego se van desarrollando los hecho y acabas a las cinco o las seis cerrando bares.

Fue una noche de reencuentro con muchas cosas. Vi a muchos amigos y conocidos. Conocidos de los de "qué tal, yo en Madrid, tú sigues aquí, me alegro de verte" y amigos de muy variados tipos:
  • Amigos de los del partido de tenis de los sábados.
  • Amigos de los de quedar el fin de semana para salir.
  • Amigos que conoces un día en la calle y no puedes dejar pasar la ocasión de quedar con ellos cada vez que vienes.
  • Amigos de los que llamas por teléfono cuando estás lejos.
Pero lo que más me agradó fue encontrarme con los de amigos de año en año. De esos que no ves mucho, ni escribes ni llamas, pero que te encuentras con ellos en la calle y puedes estar dos o tres horas hablando muy agusto. Y luego te vas con esa sonrisa pensando: qué tío más majo este X.

Fue un reencuentro también con mi vida pasada, con mi memoria, un recuerdo de que, por mucho que me empeñe cuando me rallo, no tengo razón (acaba de posarse un gorrión en mi alféizar :D).

Y todo esto a pesar de que por primera vez en mi vida tengo el pelo largo y nadie me conocía hasta que no le hablaba.

miércoles, marzo 01, 2006

Mientras tanto...

Me sorprende que, a pesar de llevar prácticamente medio mes sin escribir, sigo teniendo visitas al blog a diario. De hecho, me sorprende tener visitas al blog. Es curioso con qué palabras llegan los visitantes a mi espacio:
  • Quiero ir a Alemania
  • Dónde encontrar pigliate na pastiglia
  • Prostitución en Whistler
Entregadas las prácticas, hechas todas las presentaciones y vistas todas las notas, estoy otra vez en Helmántica: nieve, frío, tranquilidad.

El sábado, poco después de llegar, fuimos al concierto de Tiersen, del que ya teníamos las entradas hacía algún tiempo. Creo que mucha gente salió decepcionada (así lo demostraron los que se salieron durante el concierto o antes de que terminaran los bises) porque creo que esperaban la banda sonora de Amélie. Cierto es que el concierto no se pareció para nada a los discos, pero a mí me encantó. Se vino con una formación rockera de batería, bajo, guitarra, él mismo tocando de todo (qué envidia) y una tía tocacojones con un instrumento que no sé cómo se llama, pero yo le habría cerrado la boca desde la primera canción.

Me gustó mucho el enfoque que le dio a los temas. Al principio tocó bastantes del último disco, que todavía no he escuchado, pero también se curró los anteriores.

Al salir nos fuimos a cenar algo, conduciendo como podíamos bajo la nevada, y después a casa, porque no estaba el tiempo para mucha fiesta (y teniendo en cuenta que era puente, en una ciudad de estudiantes no queda ni el gato).

Me dejaron en una rotonda cerca de mi casa y me quedé a ver la nieve caer, a ver las calles vacías y blancas. Y me sorprendió una cosa: el silencio. La lluvia hace ruido al caer, pero la nieve no. Además tiene ese aire de limpieza, de pureza, silenciosa.

Al día siguiente siguió nevando. Tenía pensado bajar a hacer fotos al centro pero al final preferí quedarme en casa tranquilo, ya bajaría por la tarde.

Creo que me he acostumbrado a las medidas de la gran ciudad. El espacio y el tiempo se transforman. He tenido esa sensación de cuando vuelves a algún sitio que de pequeño conocías muy bien y de repente todo te parece más pequeño, menos espectacular. Paseando por la ciudad, viéndola tan vacía, intentaba imaginarme cómo era mi vida aquí de pequeño y, ciertamente, la veía a otra escala. Pero me sigue encantando andar por sus calles.

Ahora sí que sí: a cenar.

Qué injusta es la vida

Justo ahora que estoy de vacaciones y tengo tiempo para escribir, me llaman para cenar, hay que joderse...